Por Juan Copovi
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28 de enero de 2026
En medicina y estética avanzada, el láser fraccionado no es una tecnología, es un lenguaje terapéutico . Y como todo lenguaje, su eficacia no depende solo del instrumento, sino de cómo se articula . En los láseres fraccionados CO₂, Erbio:YAG y Tulio, tres variables determinan el resultado clínico real: la figura del disparo (area), la densidad de impactos y la profundidad de penetración . Comprender estas diferencias separa la aplicación básica de la excelencia clínica . ¿Qué significa realmente «fraccionado»? Un láser fraccionado no trata toda la superficie cutánea de forma continua. Genera microzonas térmicas controladas (MTZ) rodeadas de tejido sano, lo que permite: Estimular regeneración y neocolagénesis Reducir tiempos de recuperación Minimizar riesgos frente a ablación completa Pero no todos los fraccionamientos son iguales . La geometría del impacto, su distribución y su profundidad cambian radicalmente la respuesta biológica. 1️⃣ La figura del disparo: la arquitectura invisible del tratamiento La figura hace referencia a la forma del microimpacto generado en la piel. Puede ser circular, cuadrada, lineal, cónica o híbrida, según el sistema y el escáner. En láser CO₂ , la figura suele ser más cónica y ablativa , con vaporización central y zona térmica periférica. En Erbio:YAG , la figura es más precisa y superficial , con mínima difusión térmica. En Tulio (1927 nm) , la figura es no ablativa , orientada a columnas térmicas uniformes en epidermis y dermis superficial. 👉 Conclusión clave : la figura determina cómo se distribuye el calor y cómo cicatriza el tejido. No es un detalle técnico, es un factor biológico.